
Disfruten el 18, coman empana', anticucho, choripan, algodones de azúcar, churros, asaito y todo lo endieciochado. Aprovechen de descansar, porque se vienen hartas cosas!
Los esperamos el sábado
Esta es solo una muestra de lo que vivimos este fin de semana.
Gracias a Dios por las vidas de cada uno de ustedes.
Pero no fueron sus mensajes los que lograron subyugarme, sino esas charlas íntimas que logramos tener en mis visitas a su imponente iglesia, a finales de los noventa. No fueron muchas, tres para ser exactos. Una en su oficina, otra en una cena en una marisquería y la más reciente en un asado que el mismo Juan Carlos me preparó en su casa de retiro en las montañas de California. Todo un honor.
Sería imposible transcribir toda la sabiduría que este hombre emana en conversaciones que parecieran surgidas como al descuido. Pero recuerdo los tres consejos más valiosos y significativos que pudo darme. De hecho, los he transformado en mi código de honor, mi estandarte de integridad.
Los he guardado hace casi diez años, como mis tres preciados tesoros de sabiduría.
Pero no los leas a la ligera. Si te es posible, memorizálos, atálos a tu cuello, escribílos en las tablas de tu corazón. Son palabras sencillas, pero demasiado profundas para leerlas una sola vez.
Indudablemente, estos tres consejos de Juan Carlos, son las últimas palabras que me gustaría decir antes de bajar al sepulcro. O la herencia que quisiera dejarles por escrito a mis hijos, para que también hagan de ellos su bandera en la vida ministerial.
El primer consejo me lo dijo en medio de un diálogo donde por aquel entonces yo le planteaba que estaba inmerso en un mar de críticas. De esas despiadadas, que solemos emitir los cristianos en contra de otros pares, sin medir las consecuencias y lo que es peor, sin importarnos la motivación ajena. Recuerdo que a pesar que realizábamos cruzadas multitudinarias, no lograba sentirme querido por mis consiervos.
-¿Te están dejando fuera del círculo? –me preguntó mirándome a los ojos.
-Algo así. No me lo han dicho, pero puedo sentirlo.
-Entonces voy a decirte lo mismo que el Señor me dijo a mi cuando también me sentí fuera: ¡Haz un círculo más grande y mételos adentro!
Tan sencillo y rotundo como eso. Si quieren dejarme fuera, de todos modos decido amarlos e incluirlos en mi vida. Aunque algunos no lo merezcan o no les interese. Mi estilo de vida es agrandar el círculo. Independientemente de la opinión que otros tengan acerca de mi.
El segundo gran consejo fue cuando le pregunté si al sentirse rechazado (como todo pionero, Juan Carlos fue duramente atacado por la Iglesia tradicional, hace muchos años) si acaso no sentía ganas de reclamarle al Señor el tener que pagar un precio tan alto por haberse jugado por una visión.
-Una vez fui al Señor con esa misma queja –me confesó- le mencioné que algunos hermanos no me amaban y me rechazaban. Fue allí cuando El me dijo: “Tranquilo, Juan Carlos, yo di mi vida en la cruz para que me amaran a mi, y no a ti”. ¿Entiendes mi querido? ¡El nunca prometió que te amarían a ti! Cuando realmente estés consciente de eso, lograrás sacarte un gran peso de encima. No tendrás una fuga de energía pensando en todos aquellos que no te aman, porque tu meta no será que te acepten a ti, sino al Señor.
El tercer consejo, no sonaba como tal, más bien era una pregunta que recurrentemente Juan Carlos me hacía cada vez que visitaba la Catedral.
Esa era una pregunta movilizadora, inquietante. A nadie le gusta fracasar, muchos menos a un líder. Esa no es la pregunta que alguien quisiera oír. Queremos saber como tener éxito, pero no nos importa saber con quienes nos va a ir mal.
-¿Por qué debería fracasar? –pregunté incrédulo.
-Porque si no decides con quienes te va a ir mal, lo más probable es que seas un híbrido que le termines agradando a todo el mundo y nunca lograrás dejar una huella en la historia. Yo decidí que quiero fracasar con los religiosos, estoy consciente de eso, hasta tengo una lista de quienes son y eso hace que no me lastime. Por el contrario, me hace bien para mi salud emocional y espiritual. No fracaso con ellos porque hice algo mal, o ni siquiera porque ellos lo han determinado. Es mi propia decisión.
Contundente. Frontal. Fue allí cuando me di cuenta que finalmente ese día llegaría para mi ministerio. El momento de inflexión en que debería elegir entre conformar a todos y salir a explicar cada visión que Dios me daba, o hacer lo encomendado, sabiendo en quienes y en qué estoy enfocado.
-De todos modos, aquellos con quienes tú decidas fracasar, siempre serán parte de tu familia, al fin y al cabo, les guste o no les guste, te tendrán que aguantar. Es como cuando uno no quiere un cuñado, o un primo, pero en los cumpleaños o en las navidades, el siempre estará allí, sentado a la mesa. Es familia, y eres parte de ella, aunque les desagrades a algunos. Tu preocupación debiera ser que a causa tuya, no se pierda algunos de los de afuera, no te preocupes por los de adentro, ellos ya están salvos. Enfócate en la gente correcta, en los que estén alineados en tu visión.
Sin duda, son tres grandes tesoros que hoy sentí de regalártelos, así como algún día Ortiz lo hizo conmigo. Solo tienes que cuidarlos, y recordarlos cada vez que odien tu túnica de colores y te arrojen en una cisterna. Si recuerdas las tres perlas, algún día vas a abrir los graneros y vas a compartir con tus propios hermanos, sin rencores, de lo mucho que Dios te dio".
FUENTE: Dicha por Dante Gebel, escrita y publicada originalmente por Buena Vida.
Aquí vemos a nuestros queridos jóvenes y sus familias, representándonos de una manera muy especial en esta conmemoración y condecoración que hizo la Municipalidad a 77 jóvenes de nuestra comuna.
Damos gracias a Dios por esta oportunidad que nos da de darnos a conocer de esta manera tan especial en Ñuñoa y que se reconozca nuestra labor de servicio.
Date: | Saturday, June 28, 2008 |
Time: | 8:00pm - 10:00pm |
Location: | Iglesia Alianza Cristiana y Misionera - ÑUÑOA |
Street: | Ramón Cruz #684 ( Metro Los Orientales Línea 4) |
"Hola!! cómo están?? Espero que biem biem
Les recuerdo las actividades de esta semana:
Martes 10 Junio 15.00 hrs
Ordenar y limpiar: Natalia A, Magdalena M, Cristina Z, Consuelo R
Cerrajería: Alex V, Pastor Jorge
Martes 10 / Miercoles 11 / Jueves 12 / Viernes 13 Junio
Pintar: Iván G, Felipe J
*Hay que pintar 2 días. Necesito que me avisen que días y a que hora pueden, para ir a verlos y decirles lo que haremos
Sábado 14 Junio 15.00 hrs
Ordenar, limpiar, guardar, etc: Viviana N, Victoria L, Paola S, Felipe M, Consuelo R.
Recuerden llevar ropa de trabajo ya que quedaremos cochinitos.
Cualquier cosa me avisan
Un besito!!"
Éxodo 14:1-14.
A. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado sin respuestas y soluciones a los problemas que nos agobian? A esta situación le podríamos dar el nombre de “El callejón sin salida”
B. “El callejón sin salida” nos lleva a la desesperanza y vernos atrapados en las circunstancias, perdiendo la perspectiva y la posibilidad de soluciones.
¿Cómo obra e interviene Dios en “El callejón sin salida”?.
I. Llevándonos a “El callejón sin salida”(vs.1-4a)
A. Con una orden específica (vs.1-2)
“Habla a los hijos de Israel que den la vuelta, y acampen…”
Los israelitas habían completado su viaje de tres días. Ya estaban en los límites del desierto, y una marcha corta los pondría fuera del alcance de sus perseguidores, pues los carros de Egipto podrían hacer poco progreso sobre la arena seca y blanda. Pero en Etham, en vez de continuar la marcha hacia el ESTE con el mar a la mano derecha, se les mandó de repente doblar hacia el sur, teniendo el golfo a su mano izquierda; una ruta que no sólo los demoraba sobre los limites de Egipto, sino que, al tomarla, ellos dieron la espalda a la tierra que ellos habían salido a poseer. Un movimiento tan inesperado logró provocar el asombro de todos, aun de Moisés, aunque, por su fe implícita en el poder y la sabiduría de su Guía celestial, él obedeció.
Muchas veces nuestra vida parece estar pasando por el mejor periodo de nuestra existencia, sin embargo de allí Dios nos manda a salir y nos pone en una situación de decidir; si quedarnos así u obedecer a su mandato.
B. Con un propósito (vs.3-4a)
“El desierto los ha encerrado”
El Faraón, que ansiosamente espiaba los movimientos de los israelitas, ahora estaba convencido de que ellos estaban meditando en la huída, y naturalmente pensaba por el error en que parecían haber cometido los judíos, al entrar en aquel desfiladero, que allí él los podría interceptar. Los creía ahora enteramente en su poder, pues la cadena de montañas estaba de un lado, el mar del otro, de modo que, si él los perseguía por detrás, la fuga parecía imposible. Sin embargo Dios tenía su propósito. El objetivo era el de atraer a Faraón a la persecución y allí demostrar el gran Poder de Jehová.
Muchas veces nos sentimos como si estuviéramos pasando por un desierto y en él nos sentimos solos y encerrados, sin embargo detrás de todo eso Dios tiene un propósito que cumplir en nuestras vidas, para que podamos ver y comprobar su gran poder.
II. Probándonos en “El callejón sin salida” (vs.4b-9)
A. Viviendo en obediencia (v.4b.)
“Ellos lo hicieron así”
El pueblo había entendido perfectamente la orden de Dios no sabían lo que vendría pero una cosa si tenían por seguro, que la orden venía de Dios y tenían que obedecerla.
Muchas veces nosotros conociendo bien el camino trazado por Dios, nos desviamos y allí comienzan nuestros problemas, sin embargo Dios siempre esta esperando que nos volvamos a Él y hagamos lo que el nos dice que es lo mejor para nosotros.
B. Permitiendo situaciones dolorosas (vs.5-9)
“El corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo”
Seiscientos carros de guerra egipcios contra un pueblo indefenso y atrapados entre las montañas y el mar, cuyos carros eran guiados por dos soldados uno manejaba y el otro luchaba, eran los tanques blindados de los tiempos bíblicos. Seguramente el pueblo sintió miedo y desesperación al ver tanta oposición.
Si comparamos esta escena con nuestra vida, esto parece muchas veces ser una versión muy similar a la que podemos estar viviendo, nuestros problemas y situaciones difíciles a veces parecen acorralarnos contra las grandes montañas y olas gigantes que pareciera que no tenemos salida.
III. Fallamos al Señor en “El callejón sin salida” (vs.10-12)
A. Por nuestra incredulidad (v.10).
"Los hijos de Israel temieron en gran manera"
El pueblo atrapado entre las montañas y el mar, cercados por el ejercito egipcio, pensaron que estaban totalmente perdidos. Habían experimentado muchas veces el poder de Dios en sus vidas y ahora al parecer no estaban creyendo que Dios verdaderamente los libraría.
Que parecidos somos muchas veces nosotros con este pueblo de Israel, tanto hemos conocido y experimentado el poder de Dios en nuestras vidas y a pesar de eso nos llenamos de incredulidad.
B. Por nuestras quejas (vs.11-12)
Si la incredulidad del pueblo era un problema, ahora se sumaba su queja, el reclamo, después de haber sido liberados por la mano de Dios desde Egipto, las respuestas del pueblo ahora eran sólo gritos, gemidos y reclamos. La pregunta es ¿Dónde quedo su fe y confianza en Dios?
Estas lecciones aparecidas en las Escrituras del pueblo de Israel, son para nosotros una enseñanza valiosa para darnos cuenta de que muchas veces actuamos de la misma manera, quejándonos por las inconveniencias y nuestras aflicciones. Si el pueblo de Israel hubiese aprendido a confiar en Dios se hubiese evitado grandes sufrimientos. Aquí se desprende una gran enseñanza, aprender a confiar más y a quejarnos menos.
IV. Dios actúa por nosotros en “El callejón sin salida”(vs.13-14)
A. En el momento adecuado (v.13)
“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros”
La situación aquí era extrema, el pueblo estaba desesperado, la situación era hostil, sin embargo Moisés los motivaba a esperar la respuesta que llegaría de parte de Jehová, la invitación era a “No temer” en medio de la adversidad. “A estar firmes” en sus convicciones ya que en este día se haría presente la salvación que vendría de Jehová.
Así mismo hoy en medio de cualquier situación difícil que experimentemos, aún cuando el desánimo pareciera ser mayor que nuestra fe, debemos estar firmes y saber reconocer que hoy es el día de Jehová que quiere dar salvación, solución y esperanza a cualquier situación que te esté atormentando.
C. Asumiendo el control (v.14)
“Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”
Nos podemos hacer la siguiente pregunta ¿De dónde Sacó Moisés este valor para enfrentar la adversidad y motivar al pueblo? El veía la nube milagrosa que todavía los acompañaba, y su confianza provenía solamente de la esperanza en una intervención divina, aunque, tal vez, él habría buscado la liberación esperada en todas partes, menos en la dirección del mar.
¿Estas dejando que Dios asuma el control de tu vida? O ¿estás luchando con tus propias fuerzas? Debemos aprender a vivir en la quietud en medio de la tormenta sabiendo que en medio de los conflictos y situaciones difíciles el mejor lugar para sentirnos seguros es “En la mano de Dios”, dejemos que Él verdaderamente tome el control de nuestras vidas.
Conclusión
“El callejón sin salida” fue una lección que Dios dio a Israel para que este reconociera a su Dios como el Dios Soberano y Salvador en todo tipo de circunstancias.
Circunstancias de las que nosotros no hemos estado ajenos.
¿A dónde nos ha llevado “El callejón sin salida”? A la desesperación, a la depresión, a la falta de fe? O quizás a buscar salidas equivocadas que nos están llevando a la destrucción interna y de paso a herir a nuestros seres queridos.
Para nadie es bueno encontrarse en “El callejón sin salida”, si esta es tu situación no olvides que nuestro Dios es soberano y; por tanto, Él siempre esta obrando en tus circunstancias y desea intervenir a tu favor. Dios te invita a confiar plenamente en Él, aún en medio de “El callejón sin salida”.